Digital Agriculture

 

La digitalización llega al campo

La digitalización en la agricultura es el empleo de tecnologías basadas en datos y busca aumentar la productividad, minimizar los riesgos y optimizar los recursos para hacer de ésta un sector más rentable, sostenible y escalable.

Big data, inteligencia artificial, drones, sensores, mapeo digital, tecnología blockchain, robótica… La digitalización ha llegado a todos los sectores y el primario tampoco escapa a esta revolución que, sin embargo, crece a un ritmo más lento que otros sectores, nada extraño por sus 10.000 años de antigüedad. 

En aras de avanzar hacia una transformación digital en la agricultura, Corteva Agriscience impulsó hace dos años la Cátedra en Agricultura Digital y Sostenibilidad de la Universidad de Sevilla, que desarrolla interesantes actividades de investigación en este ámbito.

Tecnología más utilizada

        Riego de precisión. En este proceso de adaptación tecnológica, el control del agua es uno de los retos más acuciantes en el sector. A través del monitoreo y de herramientas como sensores de precisión se puede obtener información detallada sobre la cantidad de agua exacta que necesitan los cultivos o cuándo es más aconsejable regar. 

Lo explica el Digital Marketing Manager de Corteva Iberia Jorge Martinez Guanter, que señala que “la utilización de técnicas de termografía, empleando cámaras térmicas y sensores infrarrojos tanto sobre el terreno como a bordo de drones, permiten conocer  el estado hídrico del cultivo con una visión georreferenciada. De esta forma, al disponer de datos geoespaciales, se pueden determinar qué zonas de una parcela están sufriendo algún tipo de estrés y las diferentes dotaciones hídricas a aportar en base a esta variabilidad espacial.”

        Machine learning. El aprendizaje automático tiene múltiples aplicaciones en la agricultura. Algunos beneficios que se pueden obtener con la analítica de datos son la optimización de precios en tiempo real basada en proyecciones del mercado o el clima, la predicción sobre qué cultivar y cuáles son las mejoras productivas que podemos implementar o anticiparse a las tendencias de consumo para modificar las necesidades de producción. Sin embargo, las posibilidades son inmensas. Mucha de esa información podemos obtenerla a través de sensores de precisión cuyo análisis de datos facilita información valiosísima para mejorar el rendimiento y la eficiencia de los cultivos y aumentar el margen económico de los mismos. 

        Drones para el monitoreo de los cultivos. Inspeccionar grandes extensiones de terreno es una tarea que puede hacerse rápida y eficazmente gracias al uso de drones, muchos de los cuales disponen de cámaras multiespectrales o térmicas que permiten valorar la calidad del suelo y de los cultivos para detectar, entre otras cosas, la presencia de plagas o enfermedades de las plantas o para ayudar en la toma de decisiones en tiempo real sobre las necesidades de los cultivos. Asimismo, algunos estudios han demostrado el importante ahorro de costes que supone la utilización de estas herramientas frente a sistemas tradicionales.

        Robótica. La llegada de los robots a la agricultura ha supuesto un antes y un después en la automatización de tareas como la labranza, siembra, control de plagas, eliminación de malas hierbas y recolección. Su uso cada vez va en aumento y se estima que experimentará un crecimiento exponencial durante los próximos años para cubrir la escasez de mano de obra en el sector primario. 

No hay ninguna duda de que el mundo está evolucionando y la agricultura debe hacerlo también si quiere dar respuesta a los desafíos alimentarios en los que nos veremos inmersos en pocos años.