Blog •  16.02.2023

El cultivo de las leguminosas: riqueza agronómica y nutricional

Guardado como favorito. Ver tus contenidos favoritos Añade el contenido a favoritos
Algo no ha funcionado. Por favor, inténtalo de nuevo más tarde...
El cultivo de las leguminosas

Artículo escrito por la consultora de comunicación agroalimentaria y medioambiental, Marta Pano Crego

  • Su principal característica y valía es que, a través de unos nódulos que tienen en las raíces, aportan un extra de nitrógeno al suelo, enriqueciéndolo y, de alguna manera, también limpiándolo.
  • Pese a todas sus bondades agronómicas que presenta, España es un país deficitario en leguminosas. Actualmente, según datos del Ministerio, a nivel estatal se contaba en 2020 con alrededor de 300.000 has. de cultivo, una cifra que venía siguiendo una tendencia a la baja en los últimos años.

La agricultura se enfrenta a retos importantes en los próximos años. El cambio climático ha dejado de ser una amenaza y se ha convertido en una realidad. Además, por otro lado, se prevé un fuerte crecimiento de la población que tendrá que abastecerse de alguna manera de unas tierras cada vez más sujetas a los vaivenes de un tiempo, meteorológicamente hablando, caprichoso y que no para de sorprender con nombres propios y fuertes episodios de sequía.

De hecho, la ONU estima que la población llegará hasta los 9700 millones de personas para 2050, partiendo de los 8000 millones actuales. Una cifra que no es baladí y que está poniendo patas arriba el mundo de la alimentación en general, dando lugar al nacimiento de las llamadas foodtech.

En este contexto, de incertidumbre, urgencia y presión, crecen todos los cultivos. Unos mejor que otros, como es evidente, dependiendo del lugar geográfico, a pesar del esfuerzo incansable de quienes trabajan los campos en todos los puntos cardinales.

Si se tuviera que destacar uno de esos cultivos aventajados, este pertenecería a la familia de las leguminosas, por su riqueza agronómica, por un lado y por su riqueza proteica en cuanto alimentación, por otro, respondiendo a los retos que se señalaban al principio.

Las leguminosas en grano son un cultivo del que existen distintas especies. Su fruto son las legumbres. Las lentejas, los garbanzos o las habas son algunas de las más conocidas por la sociedad en general.

Rotación y limpieza de suelos

Su principal característica y valía es que, a través de unos nódulos que tienen en las raíces, aportan un extra de nitrógeno al suelo, enriqueciéndolo y, de alguna manera, también limpiándolo.

Es por esto por lo que se está usando con mucho éxito en las tareas de verdeo y rotación de cultivos, dotando al sucesivo – generalmente cereales o colza – de un plus de productividad, evitando, además, la dependencia de abonos químicos porque ya se ha hecho esa tarea de manera natural.

Tanto vale que la propia PAC cuenta con ayudas acopladas reservadas para ellas, reconociendo de esta forma sus bondades y todo el potencial que tiene en Europa, encontrando el equilibrio entre temperatura y humedad, que son los factores que se han de tener en cuenta en la siembra y cosecha de las leguminosas.

Falta de investigación, cambio en hábitos de consumo y escasa rentabilidad

Pese a todas estas bondades agronómicas que presenta, España es un país deficitario en leguminosas. Actualmente, según datos del Ministerio, a nivel estatal se contaba en 2020 con alrededor de 300.000 has. de cultivo, una cifra que venía siguiendo una tendencia a la baja en los últimos años.

La falta de investigación en nuevas variedades y el cambio en los hábitos de consumo hacia otro tipo de alimentos de la década de los 60 hasta hace unos años, ha hecho que los agricultores que se dedicaban a ello fueran disminuyendo, sustituyéndolo por otro tipo de plantaciones.

En este sentido, se estima que prácticamente el 70% de las lentejas que se consumen proceden de países de fuera de la Unión Europea, con todo lo que eso conlleva, tanto a nivel de emisiones en transporte como por un desconocimiento en su tratamiento, ya que en países como Turquía o Canadá está aceptado el uso de determinados fitosanitarios que no se permiten en Europa y que hace cuestionarse el principio de reciprocidad.

Esta situación se agrava cuando se trata de la alimentación animal, ya que la mayor parte de la soja, base de los piensos, viene de América y sólo una pequeña parte para para su elaboración se produce en España.

Sin embargo, poniendo el foco en la alimentación humana, a veces resulta difícil encontrar en los lineales de los supermercados legumbres de procedencia nacional siendo, en el imaginario colectivo, un plato típico de la dieta y tan codiciado a veces.

Sin salir del súper, se observa la tercera causa de por qué este cultivo que es tan bueno medioambiental y nutricionalmente hablando no se está sembrando lo suficiente: la falta de rentabilidad.

La brecha entre el precio en origen y en destino en productos con escasa transformación se antoja demasiado alta, más si se vende bajo una IGP. Según fuentes consultadas, en determinadas ocasiones, se ha llegado a vender en origen el garbanzo a 60 céntimos € / kg y el mismo en los lineales a 2,50€/kg.

Señales de recuperación del consumo y nuevas tendencias alimentarias

Por lo que respecta al consumo, sin embargo, comienzan a repuntar los platos de cuchara y a nacer recetas nuevas para lograr conquistar a las personas más jóvenes en este alimento tan saludable y rico en proteína.

La preocupación por una alimentación saludable se ha convertido en una tendencia en las nuevas generaciones y se presenta como un escenario perfecto donde estos alimentos pueden encontrar nuevos adeptos.

Asimismo, existen distintos proyectos para poner en valor los aportes nutricionales de la incorporación de las legumbres en el día a día, colaborando entidades públicas, centros de investigación y empresas de transformación y cooperativas.

En esta nueva tendencia, muchos chefs famosos se convierten en grandes abanderados de la unión entre las recetas tradicionales y vanguardistas, mostrando al público que se puede comer cocina moderna o gurmé y usar una lenteja o un garbanzo como elemento principal.

La pandemia, el impacto de la guerra en Ucrania, el aumento de los costes de producción y de importación han provocado una reflexión sobre la sostenibilidad de la alimentación, tal y como se entiende actualmente. Esto, sumado a los grandes retos mencionados al principio de este artículo – cambio climático y crecimiento de la población -, abre nuevos interrogantes donde, seguramente, el cultivo de las leguminosas puedan ser parte de la respuesta.

CortevaTalks

¡Suscríbete a nuestra newsletter!

Mantente al día de las últimas novedades junto a la voz de expertos y referentes del sector, totalmente gratis para ti.

SUSCRÍBETE