Blog •  18.02.2022

La experiencia MÍO es sumergirte dentro del corazón de la dehesa

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  • Rafael Muñoz Rubio es uno de los 6 ganadores de Puebla otorgado por Corteva Agriscience y ALAS, por su innovación y esfuerzo en su proyecto MIO1898, con el que ha creado una experiencia única en el Valle de Los Pedroches para vivir, conocer y saber qué es el cerdo ibérico de bellota, la dehesa y todas sus peculiaridades de la zona. 

  • En lo que a productividad se refiere, la variedad Torbiscal cuenta con un gran rendimiento y ganancia de paleta y jamón, superior a otros ibérico puro. 

  • La marca MÍO trabaja constantemente por el bienestar de sus animales, siendo criados en libertad, sin antibióticos, de forma sostenible y buscando que ningún momento de su vida sufran estrés, haciendo lo que les sea posible para minimizarlas. 

En el Valle de Los Pedroches, provincia de Córdoba, la tradición ganadera se ha mantenido intacta a lo largo de los años, siendo la profesión que mejor se ha adaptado al medio natural, acondicionando el terreno a través de los animales y eliminando el estrato de arbustos que predominaba en el monte mediterráneo para que se desarrollara lo que hoy es conocido como la dehesa de Los Pedroches, un ecosistema donde predomina la encina, siendo este el lugar más idóneo para la crianza del cerdo ibérico de bellota.

Es en la historia ganadera de Los Pedroches donde surge la marca MÍO1898 de Rafael Muñoz Rubio, un veterinario que ha querido continuar con la labor desarrollada por sus antepasados desde hace años, fusionando la experiencia como ganadero de su padre con la de su madre en el turismo rural. “La experiencia familiar es fundamental en el conocimiento de la ganadería, que es una cosa que no se aprende en los libros, sino que se transmite de generación en generación y que sin ella hubiera sido imposible poner en marcha este proyecto”, admite Muñoz.

 

MÍO es una evolución de la experiencia ganadera dentro de la familia de Rafael, con la que se ha convertido en uno de los 6 ganadores de Puebla, un programa creado por Corteva Agriscience y ALAS, con el que se hace un esfuerzo por demostrar la revalorización de los territorios rurales mediante programas como este.

Es precisamente en esta última generación de la familia ganadera de Rafael donde se ha procedido a dar un salto que implemente en la línea de trabajo al consumidor final, haciéndoles llegar de forma directa un producto de la más alta calidad sin necesidad de utilizar otros canales externos. “El objetivo del proyecto es quedarse con el valor añadido que hay en el producto y para esto ha sido necesario un esfuerzo de trabajo muy importante porque somos ganaderos sin formación empresarial, a lo que hay que sumar el ciclo de jamón de bellota, que es muy largo y costoso”.

No obstante, este no ha sido el único cambio que se ha producido, ya que “la innovación en este proyecto está en todas las partes del proceso, siendo la producción del lechón, la fase inicial de la cría de los lechones, donde más hemos innovado, ya que hemos querido ser un referente a nivel nacional e internacional en la cría y producción de animales libres de antibióticos, con un bienestar animal total durante todo el ciclo de su vida, sin trampa ni cartón. Aquí no hay certificados, aquí hay verdad y se puede visitar”.

Es en este punto donde surge la experiencia MÍO que invita al consumidor a pasar unos días viviendo en plena naturaleza, escuchar sus sonidos y pasear por los paisajes de la dehesa. “La experiencia MÍO es sumergirte dentro del corazón de la dehesa, del Valle de Los Pedroches, de los cortijos centenarios y vivir, conocer y saber qué es un cerdo de bellota de variedad Torbiscal, qué es una dehesa, cómo viven nuestras ovejas merinas y todas las particularidades que tenemos y que son muy desconocidas”, explica Rafael.

En esta experiencia los asistentes estarán alojados en un cortijo, realizarán visitas guiadas por la dehesa, conocerán el hábitat del cerdo ibérico de variedad Torbiscal y degustarán los productos de la marca, entre otras actividades. “Viven lo que realmente se vive en la comarca de Los Pedroches, una experiencia que, hasta la fecha, no ha defraudado a nadie”.

Además, esta experiencia es apta para cualquier edad, desde niños que pueden disfrutar con los cerdos, corderos y terneros corriendo por la dehesa, hasta las personas más mayores que disfrutan con la ganadería tradicional que conocieron en algún momento con sus antepasados. “Obviamente los amantes de la gastronomía, del cerdo ibérico, del jamón y la dehesa van a disfrutar más de esta experiencia”, admite Rafael.

Es en la variedad Torbiscal donde reside la magia de la marca MÍO1898, un cerdo ibérico en peligro de extinción debido a una peculiar línea blanca en su pezuña negra. Para entender este hecho hay que retroceder 50 años atrás, cuando todas las piezas de jamón se vendían en pata. Si al consumidor le llegaba su pata de jamón ibérico de bellota con una raya blanca en la pezuña, automáticamente lo desechaba pensando que no era un auténtico pata negra, lo que hacía que el industrial dejara de comprarle el cerdo al ganadero y que este no pudiera continuar con la cría de cerdos de variedad Torbiscal, algo que hizo que con el tiempo este se encuentre en peligro de extinción. “Nosotros hemos querido darle una vuelta a esto para crear una marca que cuente con una variedad única y exclusiva, que preserve su existencia ya que la biodiversidad es fundamental”, señala Rafael.

Las características de este cerdo son bastantes peculiares y es que se trata de un animal con un porte algo superior al de otras variedades 100% ibérico, su color es cobrizo, tiene bastante pelo, incluso alrededor de las orejas, y sus ojos son muy grandes. En lo que a productividad se refiere, es un animal con un gran rendimiento y ganancia de paleta y jamón, superior incluso a otros ibérico puro. “El sabor del jamón es espectacular, no podría decir otra cosa. Son animales que están criados de una manera muy extensiva, muy sostenible, que eso al final se percibe. Son jamones muy suaves. En la comarca de Los Pedroches el jamón es excelente y los animales engordados con bellota dan lugar a un producto que es sublime”.

En la actualidad, la salud y el bienestar animal son dos variables fundamentales para la producción, respetando en todos los aspectos al animal para dar lugar a alimentos que realmente tienen calidad. Siguiendo esta línea, la marca MÍO trabaja constantemente por el bienestar de sus animales, siendo criados en libertad, sin antibióticos, de forma sostenible y buscando que en ningún momento de su vida sufran estrés, haciendo lo que les sea posible para minimizarlo.

Nosotros creemos que tenemos el mejor jamón del mundo, y es que no defrauda a nadie, porque es de una calidad excepcional. Sin embargo, los valores más interesantes que hacen que podamos decir esto son cada una de las partes del ciclo del animal, un proceso perfecto, tanto el año y medio que vive en el campo como los cuatro años de curación en bodega natural. Es en el intentar que todo salga perfecto donde reside la importancia de decir que tenemos el mejor jamón del mundo, no porque creamos que somos los mejores, sino porque el producto sí puede serlo”.

Sin embargo, Corteva Agriscience y ALAS hacen un esfuerzo por demostrar la revalorización de los territorios rurales mediante programas como este, el “Programa Puebla”, del que Julián y María han sido ganadores entre más de treinta aspirantes.

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