Blog •  13/1/2022

Los embajadores de su tierra, la del pistacho

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  • María y Julián son uno de los 6 ganadores del Programa Puebla, otorgado por Corteva Agriscience y ALAS, por su innovación y esfuerzo en su proyecto «Tierra de Pistachos» con el que están apostando por reconvertir los cultivos del norte de Granada a cultivos de pistacho, que supone una novedad frente al almendro, olivo o melocotonero, que son los que abundan en la zona.

  • Con el cultivo de pistachos, María y Julián están apostando por un cultivo rentable y longevo, que impulsa además la instalación de nuevas tecnologías, que aseguran una mayor rentabilidad de la finca. 

  • Además, a través de sus redes sociales, se han convertido en líderes del cambio en cultivos de toda la comarca, transmitiendo anécdotas, consejos, y haciendo de la actividad rural algo dinámico, moderno y divertido.

Un gusano cabezudo fue el culpable y responsable de que María Sierra y Julián Vega, traductora ella, ingeniero agrónomo él, vieran las posibilidades de esa finca familiar ubicada en el término municipal de Guadix, provincia de Granada, para cultivar pistacho, producto oriundo de Irán, fruto seco sabroso, saludable y cada vez más apreciado en los mercados internacionales.

Ese gusano, a cuyo nombre científico atiende como Capnodis Tenebrinis es la plaga más grave que un almendro puede padecer, y ambos jóvenes, tras cerciorarse de que replantar este mismo cultivo era arriesgado porque este gusano cabezudo seguía campando a sus anchas, decidieron apostar por otro cultivo alternativo que fuera resistente a esta plaga, y a su vez se acondicionara a las características agronómicas de esta comarca granadina. Para ello, viajaron por diferentes zonas de España, se formaron y entraron en contacto con varias asociaciones que les servirían para orientarse. Tras la labor de investigación, apostaron por replantar varias parcelas de pistacho; la primera sería de 2 hectáreas, de pistacho sobre pie cornicabra. Luego llegarían dos parcelas más, de pistacho a yema dormida (invierno) y patrón injertado en campo (a finales de verano).

Pero emprender en el entorno rural no es un camino de rosas, y surgieron los primeros inconvenientes que ellos, ganadores del Programa de emprendimiento rural ‘Puebla’ que otorgan Coterva Agriscience -compañía de tecnología aplicada a semillas, protección de cultivos y agricultura digital-, y Alianza por una Agricultura Sostenible (ALAS), supieron muy bien sortear: «entre las desventajas que tiene el cultivo del pistacho, es que el árbol no entra en producción hasta pasados los primeros seis años. Este factor resulta un hándicap para rentabilizar la finca a corto plazo y poder vivir de la producción y comercialización del pistacho en el futuro inmediato«, afirma Maria.

María Sierra y Julián Vega, de “Tierra de Pistachos”
María Sierra y Julián Vega, de “Tierra de Pistachos”
María Sierra y Julián Vega, de “Tierra de Pistachos”
María Sierra y Julián Vega, de “Tierra de Pistachos”

Por ello, continúa «con el amplio conocimiento que hemos adquirido acerca del cultivo, variedades, patrones, manejo, injertos, plagas y enfermedades más comunes, y la red de contactos que hemos construido; decidimos montar un pequeño vivero para autoabastecimiento y así poder abaratar costes derivados de las plantaciones y poder disponer de planta in situ, injertar en las condiciones idóneas y no depender de terceros«.

La experiencia del primer vivero para autoabastecimiento fue óptima, la planta cogió grosor rápido para el injerto, el porcentaje del prendimiento fue alto, recibiendo muy buena respuesta del estado de las plantas por compañeros del sector. «Además, despertamos gran curiosidad en los vecinos de la comarca y agricultores de fincas colindantes. Todo esto nos dejó un buen sabor de boca y se nos ocurrió una idea de negocio para poder rentabilizar la finca a corto, medio y largo plazo. Consideramos que montar un vivero de pistacho en una explotación agrícola de pistachos y regentado por especialistas de este cultivo, ayudaría a la zona norte de Granada a salir de la situación de emprobrecimiento y de éxodo rural en la que actualmente se encuentra«, destaca María Sierra. Así nació ‘Tierra de Pistachos’, que ya tiene incluso su propia cuenta en la red social Instagram llena de información divulgativa para cualquier seguidor interesado en el sector agroalimentario.

 

Razones para triunfar tienen muchas, ya que se trata de un cultivo alternativo al almendro, olivo o melocotonero, que son los que abundan en la zona. Los cultivos tradicionales se enfrentan a problemas como precios bajos o fluctuantes del producto, explotaciones antiguas muy difíciles de mecanizar o de rentabilizar con poco esfuerzo. Las plantaciones de pistacho conllevan apostar por un cultivo rentable y longevo. Además, al cambiar de cultivo e invertir en un proyecto semejante, las explotaciones agrícolas se modernizan, no solo por el cultivo alternativo, sino también por las nuevas instalaciones (uso de plantadora con GPS, riego enterrado, allanamiento de fincas para una fácil recolección del fruto) lo que asegurarían una mayor rentabilidad de la finca.

Ellos no sólo cultivan y comercializan la planta pistachera, sino que también asesoran acerca de este cultivo, cuyos primeros años de crecimiento son de crucial importancia para su éxito y productividad, y por supuesto animan a los agricultores de la zona a apostar por un cultivo alternativo. Ambos están seguros de que la época del monocultivo tiene los días contados y que la diversificación de los cultivos presenta nuevas oportunidades laborales en tierra y de actividad industrial, con nuevos puestos de trabajo; desde cuadrillas de injertadores, podadores especializados en el pistacho, técnicos agrícolas, hasta la comercialización de este rico fruto seco, o la elaboración de dulces o pastas de pistacho para usar en cremas o helados.

Innovación y ecología

‘Tierra de Pistachos’ también apuesta por la innovación y la aplicación de las tecnologías digitales en todos los aspectos, tanto en los procesos operativos del manejo del vivero, como en la reducción del papel en las tareas administrativas y la presencia en las redes para reforzar la gestión del cambio, fomentar la plantación de este cultivo en la comarca y derribar creencias limitantes y obsoletas acerca del campo y los agricultores.

Y lo están cumpliendo, sólo hay que echar un vistazo a su cuenta de Instagram, @tierradepistachos para observar cómo cuidan cada detalle de la marca para que llegue al consumidor final, cuentan anécdotas a golpe de “reel” y hacen de la actividad rural algo dinámico, moderno y divertido.

El compromiso con el medioambiente y la ecología lo adquieren con la creencia firme de que el pistacho ecológico tiene futuro en la zona norte de Granada, ya que  reúne las exigencias climáticas (inviernos fríos y veranos muy calurosos) y composición de suelos (poco húmedos) ideales para el cultivo. Este factor es clave para preservar el medioambiente ya que las condiciones meteorológicas son las ideales para el pistacho. Además, este cultivo apenas sufre plagas ni enfermedades, por una parte, porque es un árbol resistente y rústico y por otra, porque es un cultivo reciente en esta zona y no existen plagas que le puedan atacar. Asimismo, el pistacho es un árbol muy longevo, por lo que si se hace una buena elección de patrón y variedad, una plantación de pistacho puede llegar a perdurar más de 100 años, lo cual es muy positivo para el medioambiente.

 

Pistachos
Pistachos

Maria y Julián son grandes visionarios y están llenos de expectativas positivas, algo necesario para innovar en las zonas rurales, ya que es algo bastante duro, pues no suele haber demasiada actividad innovadora y a los jóvenes se le suele animar culturalmente a que busquen trabajo en las grandes ciudades. Sin embargo, Corteva Agriscience y ALAS hacen un esfuerzo por demostrar la revalorización de los territorios rurales mediante programas como este, el “Programa Puebla”, del que Julián y María han sido ganadores entre más de treinta aspirantes. Ellos afirman estar «completamente concienciados de la importancia de los pueblos y de que el relevo generacional es crítico para dar continuidad y asegurar la supervivencia de las pequeñas empresas, costumbres y, en general, el futuro de estos territorios«.

Ellos son el ejemplo de que con esfuerzo e ilusión; innovación, formación, sostenibilidad y desarrollo pueden confluir para dar lugar a ser ganadores de su futuro y embajadores en su tierra, “Tierra de Pistachos”.