Blog •  24/11/2021

La sostenibilidad: estandarte del 'Día mundial del olivo'

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ES_ed_article Dia mundial del olivo Photo Credit : 

«Desde el año 1992, cada 26 de noviembre se celebra el ‘Día Mundial del olivo’. Esta fecha coincide con la inauguración del Consejo Oleícola Internacional en Madrid, cuyo objetivo es contribuir al desarrollo responsable del árbol del olivo, así como las políticas a adoptar ante los retos que afronta el sector, y que se enmarcan bajo el paraguas de la sostenibilidad en sus tres vertientes: social, económica y medioambiental.»

Y esto es así porque el cultivo del olivo es uno de los que mayor riqueza aporta a nuestro entorno, entendiendo el término ‘riqueza’ en su más amplio sentido. Desde el punto de vista productivo, España atesora una superficie de olivar de 2.751.255 hectáreas, según los datos recogidos en la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos (ESYRCE), del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación relativos a 2020. Andalucía, y especialmente la provincia de Jaén, aglutina el grueso, con 1.662.801 hectáreas, seguida de Castilla-La Mancha, con 443.702 hectáreas. En cuanto a la producción nacional, en la última campaña España produjo alrededor de 1.450.000 toneladas de aceite de oliva y 546.000 toneladas de aceituna de mesa. «Haciendo media de los últimos años esto supone aproximadamente el 50% y el 20% respectivamente de la producción mundial», detalla Clara Cabrera, Customer Technology Specialist en Corteva Agriscience.

El desarrollo agronómico del cultivo del olivo está íntimamente ligado a la evolución de la climatología, cada vez más marcada por fenómenos adversos -recordemos los estragos que causó el pasado mes de enero la borrasca Filomena en el centro de Península- y, especialmente, la ausencia de lluvias. De ahí que la conmemoración del ‘Día mundial del olivo’ y los valores ligados a él, cobren, si cabe, mayor importancia.

 

Impacto del cambio climático

Prácticamente nadie duda de que el cambio climático es una realidad, y así lo han vuelto a constatar una vez más los principales dirigentes mundiales hace unas semanas en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP26) que se ha celebrando en Glasgow. Y a esta realidad no escapa el cultivo del olivo, que cada vez más, explica Juan Luis Ávila, agricultor y responsable de olivar de COAG, adolece del impacto producido por la ausencia de lluvias y la falta de agua para riego. A ello se suma el incremento generalizado de costes al que está asistiendo nuestra agricultura, lo que pone en una situación complicada a un cultivo que es «eminentemente social, muy diverso y que genera mucha riqueza y empleo», pero al que hay que proteger para preservar el desarrollo económico, social y ambiental del territorio.

A colación, Emilio González, profesor de Ingeniería Forestal de la Universidad de Córdoba, reivindica el papel del olivar como barrera contra la amenaza que representa el cambio climático.»Estamos padeciendo los efectos en términos de menores cantidades de lluvia, más errática. El olivar, gestionado de forma sostenible, está compensando el equivalente a las emisiones de 300.000 hogares de nuestro país. Eso es una realidad que no es muy tangible para la sociedad en general pero que debemos poner en valor desde el sector agrario, puesto que es un servicio que los agricultores están dando para todo el conjunto de la sociedad”.

 

Mucho más que un paisaje

Así lo corroboran fuentes del Ministerio de Agricultura, desde donde se afirman que el olivo permite contener la erosión y desertificación del suelo de las regiones donde se cultiva así como mantener la biodiversidad. Además, crea un efecto sumidero que hace que capture más CO2 de la atmósfera que los gases de efecto invernadero emitidos a lo largo de todo el proceso de producción del aceite de oliva virgen o el aceite de oliva virgen extra. Cuantitativamente, el ciclo de producción de 1 litro de aceite de oliva elimina 10kg de CO2 de la atmósfera, por lo que su cultivo significa un balance positivo para el medioambiente.

José Eugenio Gutiérrez, delegado en Andalucía de SEO Birdlife y coordinador del proyecto Life Olivares Vivos -que ha estudiado la biodiversidad de 40 olivares de Andalucía tras el impacto de la crisis medioambiental que vivimos en los años 80 del pasado siglo- recuerda que el olivar es un refugio excepcional de biodivesidad y, lo que es más importante, el olivar tiene un extraordinario potencial para recuperar esa variedad de organismos.

Una biodiversidad que, como recuerda Juan Luis Ávila, contribuye, además, a evitar la desertificación del territorio, la fijación de población y su consecuente generación de empleo y riqueza.  No en vano, los conceptos clave de la última campaña de promoción impulsada desde la Interprofesional del Aceite de Oliva -que también participa en el proyecto Life Olivares Vivos– son calidad y sostenibilidad.

Consciente de la importancia económica, social y medioambiental de este cultivo, Corteva incluye en su catálogo de productos soluciones especificas para ayudar y acompañar a los agricultores con el propósito de que obtengan los mejores resultados. «Hemos incrementado notoriamente nuestro catálogo en los últimos años, y se seguirá incrementando, intentando dar más soluciones a los agricultores, siempre con el compromiso de avanzar hacia la agricultura sostenible y apoyándonos en la tecnología y en la innovación», cuenta Clara Cabrera. «Contamos, por ejemplo, entre otros, con los insecticidas Spintor® Cebo y Delegate®, soluciones para las plagas de la mosca del olivo y el prays respectivamente, de la familia de los Spinosines, con perfiles toxicológicos y ambientales favorables y respetuosas con la fauna auxiliar. Con herbicidas, contamos entres otros con Ruedo, para el control de hierbas de hoja ancha difíciles, sin aparición de residuos cuantificables y garantizando la sostenibilidad del olivar«, añade. «Y en la línea de bioestimulantes y biofertilizantes, y con la decisión de Corteva de lograr la gama más completa de biológicos del mercado», continúa, «se van sumando propuestas de gran interés como EmperorFerpiTorcha y SullicaB™ para hacer del olivar un cultivo cada vez más respetuoso con el medio ambiente».

Como conclusión, la responsable de Corteva argumenta que es muy importante la estabilidad en los precios dentro del umbral de rentabilidad para garantizar el correcto desarrollo económico sostenible, así como la cohesión social y territorial del sector. «Esto se conseguirá a medida que el aceite de oliva y la aceituna de mesa sean considerados referentes de calidad alimentaria y gastronómica y se promueva el consumo y el desarrollo del comercio mundial. Entonces será más fácil apostar por la innovación y por la modernización del cultivo en las zonas menos desarrolladas«, zanja.