Blog •  15/7/2021

La soja como posible cultivo emergente en España

Un artículo de:  Irene Quintela, Periodista
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hands holding soy

La Glycine max, conocida popularmente con el nombre de soya o soja, es una leguminosa con alto contenido de proteína. Su grano y los productos de él derivados -aceite, bebidas o harina de soja- se destinan a la alimentación humana, del ganado y de aves.

En España, la soja es la leguminosa más consumida y, paradójicamente, la menos cultivada, lo que hace que nuestro país sea dependiente de las importaciones. En los últimos 15 años, las importaciones de soja han oscilado entre los 5 y los 7 millones de toneladas anuales, el 95% del total de importaciones de leguminosas.

Hasta ahora, las posibilidades de expansión del cultivo de soja en España han sido muy limitadas, pues se trata de un cultivo de verano con alta necesidad de agua. Pedro Gallardo, presidente del grupo de trabajo de oleaginosas y proteaginosas del COPA-COGECA apunta las razonas por las que la producción de soja no termina de despuntar en España: “En primer lugar, la UE no ha permitido el acceso a la soja transgénica, que habría sido muy rentable, pues permite el uso de herbicidas que abaratan el cultivo”.

Sin embargo, en otros países de la UE, como Italia, la producción sí es importante. Según datos del MAPA, en Italia se produce más del 40% de la soja total de la UE, que en 2020 alcanzó los 2,7 millones de toneladas. En España, en 2020 se han producido apenas 4185 toneladas. A diferencia del país transalpino, “en nuestro país no se ha apostado por la investigación público-privada para tener variedades adaptadas a nuestra climatología”, señala Gallardo, para quien la soja es un cultivo con gran potencial: “En Italia, la soja se cultiva en el valle del Po. En España, en el valle del Ebro tenemos condiciones muy parecidas y sería una zona muy propicia para producir soja, pero si no hay rentabilidad, los agricultores no apuestan”.

A pesar de que es un mercado todavía incipiente, las condiciones climáticas en el valle del Ebro de las que habla Gallardo han hecho que la soja gane protagonismo en los últimos años en Aragón, que se ha convertido en la primera comunidad autónoma productora de soja en España por delante de Extremadura. Datos de Cooperativas Agroalimentarias muestran que la superficie de cultivo de soja en regadío en nuestro país es pequeña, pues ocupa unas 1400 has, frente a grandes cultivos de regadío como el maíz, que ocupa más de 347.000 has. Desde la Red ARAX (Red aragonesa de cultivos extensivos y leguminosas) señalan, no obstante, que “el interés por la diversificación, rotación de las superficies de regadío y un mercado en constante crecimiento lo hacen muy interesante, tanto para el mercado humano como de pienso”.

En el año 2009, el Centro de Transferencia Agroalimentaria del Gobierno de Aragón comenzó a trabajar de forma más organizada en el cultivo de soja de consumo humano. En los últimos cinco años, el grupo de trabajo de “Soja del Valle del Ebro”, en el que se concentran cooperativas, técnicos y productores, ha puesto en marcha experiencias diversas de adaptación de material vegetal a las condiciones de cultivo de los regadíos de Monegros, Bardenas, Gállego y Cinca, y han constatado las posibilidades reales de cultivo y los problemas que existen actualmente con su desarrollo.

Jesús Abadías, responsable de Cooperativas Agroalimentarias de Aragón, asegura que este proyecto “apuesta por la innovación y la investigación” y permite comprobar “la adaptabilidad de nuevas variedades en primera y segunda siembra”. De este modo, se ha identificado el material vegetal y los ciclos que permiten tanto el cultivo en primera siembra, con unas producciones que pueden superar los 5000 kg/ha en condiciones óptimas de inoculación, agua y control de malas hierbas, como el cultivo en segunda siembra, después de un cultivo de cereal (sobre todo cebada), que dan unas producciones de entre 2500 y 3000 kg/ha.

También han comenzado a usar bioestimulantes, que mejoran la calidad de la producción final y aumentan sus expectativas. En cuanto a las dificultades, estas derivan de la falta de herramientas para un control adecuado de las malas hierbas o de la multiplicación de variedades que garanticen el material adecuado.

En esta línea, Pedro Gallardo destaca la importancia de las nuevas técnicas de edición genética, que permitirían tener en España “una soja más sostenible” que se podría producir donde no se produce hoy. Estas técnicas ya han sido aprobadas en varios países, como Argentina, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Japón o China, y la importación de esta soja, que no es transgénica, está permitida en la UE.

El rendimiento medio de la soja suele oscilar entre 2000 y 2500 kilogramos por hectárea y año. Sin embargo, en España, en 2020, se superaron los 2900 kilogramos por hectárea de media, llegando a alcanzar en la zona de Zuera (Zaragoza) una media de 5700. A diferencia del resto de leguminosas, este rendimiento es superior al del trigo (1800 kg/ha).

La mayor parte de la soja que se produce en España depende de un contrato con una empresa industrial (Calidad Pascual controla más del 90% de la producción total) y se destina principalmente a la fabricación de bebidas.  Apenas se produce para alimentación humana ni animal.

La producción de soja en números

La producción mundial de soja es superior a los 110 millones de toneladas, y el 80% se concentra en Estados Unidos, Brasil y Argentina. En la UE, los principales productores son Italia, que produce más del 40% de los 2,7 millones registrados en toda la Unión, seguida de Francia y Rumanía.

En España, la producción de soja alcanzó en 2020 las 4185 toneladas, una cifra inferior a la de 2019, cuando se alcanzaron las 5053, y similar a la de 2018, que sumó 4249. En cuanto a hectáreas de superficie cultivadas, en 2020 se cultivaron 1426 hectáreas, por 1571 en 2019 y 1481 en 2018.

En cuanto al lugar de producción, Aragón superó en 2020 a Extremadura en número de hectáreas cultivadas (563 frente a 520) y en toneladas producidas (1942 frente a 1330). Siguen a estas Comunidades Castilla y León (194 ha y 646 toneladas), Cataluña (112 ha y 188 toneladas), Castilla la Mancha (24 ha y 56 toneladas) y Andalucía (8 ha y 11 toneladas). En Navarra se cultivaron en 2020 apenas 5 hectáreas de las 45 de 2019; su producción bajó de 104 toneladas a 12.

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