Blog •  25/5/2021

La estabilización del nitrógeno, esencial para una producción más eficiente y sostenible

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MaizAgronomia

La fertilización nitrogenada es una de las claves para el éxito en el cultivo del maíz a la vez que supone uno de los gastos más grandes para el agricultor. El nitrógeno que aportamos al suelo puede encontrarse en distintas formas, de las cuales la más eficaz para que la planta la pueda asimilar es la de catión amonio (NH4+), mientras que el nitrógeno en forma de nitritos (NO2- ) y nitratos (NO3- ) es más susceptibles de sufrir pérdidas tanto por lixiviación como por desnitrificación.


PÉRDIDAS DE NITRÓGENO APORTADO

Las pérdidas de nitrógeno sumadas a las limitaciones en el aporte de unidades de fertilizante establecidas por las nuevas normativas europeas (153/2019) convierten la fertilización nitrogenada en una práctica cada vez más compleja.

¿Qué supone la pérdida de este componente para el agricultor?

Se estima que cerca del 50% del nitrógeno aportado en el abonado de los cultivos puede perderse sin que las plantas lo aprovechen. Las bacterias de la familia de las nitrosomonas son las encargadas de pasar el ión amonio a ión nitrito y este fenómeno,  denominado desnitrificación, provoca una pérdida considerable de nitrógeno, lo que se traduce en un pérdida de productividad del cultivo y por tanto en pérdidas económicas para el agricultor.

El reto de la fertilización nitrogenada

En Corteva contamos con soluciones adaptadas a cada cultivo, y en este caso contamos con Instinct®, un estabilizador de nitrógeno para aplicar en los cultivos de trigo, cebada, avena, triticale, centeno, maíz de grano y forrajero, arroz, patata y colza.

Si nos centramos en el maíz, por ser en la actualidad uno de los cultivos más importantes a nivel de producción en nuestro país, el potencial de cosecha de este cereal se determina en los primeros 30 o 40 días después de su nascencia, por lo que conseguir que el nitrógeno esté más tiempo disponible durante estas fases tempranas de desarrollo es vital para conseguir una cosecha abundante y de calidad. Tano es así, que, en los 75 primeros días tras la emergencia, el cultivo necesitará el 80% del nitrógeno total que absorberá.

La aplicación de Instinct® consigue inhibir temporalmente el metabolismo de las bacterias nitrosomonas, lo que facilita que el nitrógeno se conserve durante más tiempo adherido al suelo para que el cultivo pueda aprovecharlo mejor. De esta manera contribuye a una agricultura más productiva, y al mismo tiempo, más sostenible.

Otro de sus grandes beneficios, es la mejora de la eficiencia y la mayor disponibilidad por las plantas del nitrógeno contenido en los fertilizantes, lo que contribuye a aumentar la productividad del maíz hasta un 7%. La conservación del nitrógeno en forma amoniacal durante más tiempo reduce también las emisiones de gases de efecto invernadero liberadas a la atmósfera y la reducción de contaminación de acuíferos superficiales y subterráneos.

La posibilidad de aplicar el producto junto con el fertilizante líquido, o junto con los tratamientos herbicidas más habituales del maíz, evitan tener que entrar a la parcela exclusivamente para su aplicación, haciéndolo más cómodo y reduciendo los costes de combustible y mano de obra.

Y es que durante más de cuatro décadas de uso se ha comprobado que Instinct® es un aliado clave para optimizar la inversión en nitrógeno. Los agricultores que usen esta herramienta pueden tener la confianza de estar usando un producto líder que favorece una agricultura más rentable y sostenible medioambientalmente.

Descarga el folleto de Instinct® para maíz, aquí

¿Tienes dudas sobre cómo aplicar Instinct® o cualquiera de nuestros productos? Nuestro Asesor Corteva a tu disposición en un solo click