Blog •  5/12/2022

Bioestimulantes, benefactores de la agricultura sostenible

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Bioestimulantes Photo Credit : 

Artículo sobre el papel beneficioso de los biosestimulantes en la agricultura sostenible, elaborado por César Marcos, periodista agroalimentario.

  • El 5 de diciembre se celebra el Dia Mundial del Suelo y este año 2022 se enmarca dentro de “Los suelos, origen de los alimentos” en busca de concienciar sobre la importancia que tienen los suelos para la alimentación de la sociedad.
  • Los bioestimulantes son uno de los cuatro pilares de la agricultura sostenible junto a la mejora de las semillas, la sanidad vegetal y la fertilización, y una de las soluciones al mantenimiento de las propiedades del suelo.

El 95% de nuestros alimentos provienen del suelo, y hoy se celebra el Dia Mundial del Suelo, para revindicar lo importante que los suelos son para la alimentación mundial, poniendo de relevancia cuán de importante es su cuidado  para el futuro de la alimentación global, sin olvidar que es necesario adoptar un manejo sostenible del mismo que garantice su salud y su capacidad de producción.

En este sentido, los bioestimulantes no son un concepto nuevo aplicado a los cultivos para acrecentar su vigor y los rendimientos de sus frutos, es más, les espera un futuro halagüeño, condicionado por la marcha sin retorno de las políticas emanadas de la Agenda 2030 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas y, también las de la Unión Europea (UE), para enfrentarse a los efectos del cambio climático y la protección del medio ambiente, que se fraguan en la Estrategia “De la granja a la mesa”.

Estas perspectivas preocupan a la cadena agroalimentaria para seguir reduciendo la huella medioambiental y garantizando el acceso a alimentos seguros, saludables y asequibles al bolsillo de toda la ciudadanía, pero se impelen nuevas soluciones para encarar la reducción programada a ocho años vista de un 50 % de plaguicidas y las pérdidas de nutrientes al menos un 50 % sin deteriorar la fertilidad del suelo. Entre ellas, los bioestimulantes se encumbran como uno de los cuatro pilares de la agricultura sostenible, junto a la mejora vegetal, los fitofármacos y los fertilizantes, dentro de la aplicación por los agricultores de buenas prácticas agrícolas.

Decía que no son herramientas nuevas. Hace 70 años ya se conocían los efectos beneficiosos de los otros fitoestimuladores, pero fue lainfluencia de la figura de Patrick du Jardin, director del laboratorio de Biología de plantas en el Gembloux Agro-Bio Tech en la Universidad de Lieja (Bélgica) en la investigación de los bioestimulantes, la que ha cimentado su desarrollo y su tan reciente legislación en la UE. Él mismo empezó por delimitar lo que no son: “ni fertilizantes, ni fitosanitarios”. Y definirlos por lo que hacen.

El propio Du Jardin viene a decir que se encuadran en “cualquier sustancia o microorganismo, que una vez aplicados a las plantas o sustrato de cultivo, poseen una capacidad para mejorar la absorción de nutrientes, con independencia del contenido en nutrientes de la sustancia o microorganismo”.

El nuevo Reglamento Europeo de fertilizantes (2019/1009), que entró en vigor el pasado 16 de julio, retoma esta tesis para precisar el objetivo de su uso por los agricultores: “mejorar una o varias de características de la planta o su rizosfera, promoviendo la eficiencia en el uso de nutrientes, la tolerancia al estrés abiótico, características de calidad y la disponibilidad de nutrientes inmovilizados en el suelo o la rizosfera”. El destino de sus efectos beneficiosos es claro: el vigor como el rendimiento del cultivo.

Es la primera vez que una norma a escala europea define y regula los productos bioestimulantes. Solo antes algunas regulaciones nacionales los incorporaban.

Pero ¿de cuántos tipos estamos hablando?

Siguiendo la guía autorizada del Doctor du Jardin, la clasificación de bioestimulantes se pueden ceñir a los ácidos húmicos y fúlvicos, con origen en la materia orgánica del suelo, a los aminoácidos y mezclas de péptidos, como consecuencia de la hidrólisis química o enzimática de proteínas a partir de subproductos vegetales y animales. La lista sigue: los extractos de algas, promotores del crecimiento de las plantas. También se puede encontrar el quitosán, derivado desacetilado de la quitina, con origen en crustáceos, tejidos de las células de los hongos o de procedencia, y otros biopolímeros. Los compuestos inorgánicos como aluminio, silicio, selenio, cobalto y sodio forman parte de la clasificación.

Microorganismos con ventajas para suelo y planta

No obstante, hacemos un alto para destacar los microorganismos beneficiosos del suelo y la planta. Es esta categoría la que se diferencia de la no microbiana, es decir, el resto de bioestimulantes, en el nuevo Reglamento Europeo. En esta norma, los productos basados en microorganismos son aceptados solamente los hongos micorrícicos y tres especies de bacterias beneficiosas. Las micorrizas establecen asociaciones simbióticas entre las raíces de las plantas terrestres y ciertos tipos de hongos de suelo. Los microorganismos no micorrícicos forman asociaciones mutualistas con la planta y algunos de los promueven su crecimiento.

En general, los bioestimulantes optimizan la eficacia en la absorción de nutrientes, mejoran la calidad de la producción y ayudan a la planta a tolerar el estrés biótico, causado por otros organismos vivos, y el abiótico, debido a factores ambientales. Al suelo se le ha tratado como entorno inerte. Su manejo ha sido el gran olvidado, al menos, en cuidarle mucho teniendo en cuenta su interacción como entorno subterráneo de vida y los cultivos. Está compuesto en diferentes porcentajes por minerales, agua, aire y materia orgánica. La agricultura en España, en especial, está sometida a un gran riesgo de desertificación (el 74% del territorio). La erosión es el gran problema medioambiental.

Por eso, la interacción entre la vida que alberga el suelo (su microbiota) y los cultivos agrícolas se aborda por los bioestimulantes en favor de mayores rendimientos agrícolas con menos recursos naturales. Nos encontramos con microorganismos que reclutan nutrientes, otros que mejoran la tolerancia de las plantas al estrés y también otros que hacen frente a patógenos.

Corteva es una de las compañías ejemplo consciente de la importancia del cuidado del suelo como pilar clave para apostar por una agricultura más eficiente y respetuosa. En este sentido, a través de BioEfiCiencia, ofrecen a los agricultores herramientas innovadoras para lograr una fertilización sostenible optimizando al máximo el rendimiento de sus cultivos. Soluciones bioestimulantes, biofertilizantes o estabilizadores de nitrógeno como BlueN®, SullicaB® o Instinct® entre otras,  que han sido desarrolladas para lograr una fertilización completa abordando todos los aspectos relacionados con la nutrición de la planta y el mantenimiento sostenible del suelo y el entorno.

La Firma Invitada

 

César Marcos

Periodista Agroalimentario

CortevaTalks

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